Siempre y cuando se verifique el acontecimiento principal de la crianza del vino, que es la polimerización promovida por la micro-oxigenación, distintos recipientes contenedores pueden perfectamente albergar a los diferentes vinos, siempre acorde al resultado perseguido. En algunos casos, se trata de tecnología de avanzada, y en otros, una búsqueda por volver a las fuentes y el reencuentro con formas centenarias de hacer vino.
Acero Inoxidable:
El tipo de madera influye en los aromas y sabores que tendrá nuestro vino, sin embargo, con el acero inoxidable ocurre todo lo contrario. Es un material que no altera en nada las propiedades organolépticas del vino, es decir, el aroma y el sabor que adquiere tras la fermentación se mantendrán intactos. Es tan aislante que con algunos vinos será necesario controlar la oxigenación de forma más técnica para evitar aromas a reducción.
Entre sus principales cualidades destaca por ser un material fácil de limpiar, duradero, resistente a la humedad, a los cambios de temperatura y a las filtraciones de luz. Debido a todas sus ventajas es uno de los depósitos que más se utilizan en el sector.
Hormigón:
El hormigón o, como lo llamaban los romanos, opus caementicium es uno de los materiales más antiguos que se conocen en la historia del vino. Su principal ventaja reside en su capacidad aislante -superior a la del acero inoxidable- que ayuda a mantener el vino en la temperatura perfecta para su envejecimiento.
Por ser un material microporoso no altera las características del caldo más allá de un ligero toque mineral. Además, al contrario que la madera, no contiene taninos por lo tanto es muy útil para generar un desarrollo menos “áspero” de nuestro vino. Es muy común encontrar recipientes de hormigón con forma de huevo, lo que genera un movimiento del líquido más fluido al no tener esquinas.
Cemento:
Gracias a la porosidad de este material, se obtiene una correcta micro-oxigenación, inclusive con una capa de pintura epoxi en su interior, para evitar infecciones microbianas y daños en la estructura causados por los ácidos del vino. Los de cemento son depósitos herméticos, neutros, inalterables, de larga vida, mantienen estable la temperatura del líquido, y poseen variadas formas.
Barro y cerámica:
El barro es el material que más se parece a la madera por su porosidad, procedencia natural y también por su amplio uso a lo largo de la historia. Como pasa con la madera, su influencia sobre el resultado del vino es importante, aunque en este caso el resultado final será un vino más natural y fiel a su origen. Funciona muy bien con vinos a los que la combinación con la madera no les deja explotar todas cualidades. Si nos gusta investigar y probar nuevas fórmulas, el barro nos permitirá potenciar unas características u otras en función del tipo de arena con el que se haya hecho la tinaja. Además, permite la oxigenación sin necesidad de recurrir a ningún componente tecnológico externo ya que ésta se produce de forma constante y natural. Por esta misma razón deberemos conservarlas en lugares frescos sin cambios bruscos de temperatura.
