El tiempo que los vinos pasan en las distintas etapas de crianza (ya sea de barrica o de botella) determinan su clasificación:
Vino joven – Es aquel que no pasa por ningún proceso de crianza o lo hace por un breve período de tiempo.
Vino de crianza – Si se trata de vino tinto, debe haber estado sometido al envejecimiento por dos años y de ellos al menos seis meses en madera. Si es blanco o rosado, dieciocho meses en bodega y seis en barrica.
Vino de reserva – El tinto debe permanecer tres años en bodega, de ellos uno en barrica. Los blancos y rosados deben estar en crianza durante dieciocho meses en bodega (seis en madera) y puestos a la venta en su tercer año.
Vino de gran reserva – Son vinos excepcionales, considerados como los mejores. Si son tintos pasan cinco años en bodega, de ellos un año y medio en barrica y el resto en botella. Los rosados y blancos permanecen cuatro años y al menos seis en barrica. Ambos se comercializan en su sexto año.
