El vino tiene detrás una gran historia y, además, hay ciertos aspectos del mundo del vino que son claves en su evolución. Uno de ellos es la barrica.
La barrica fue inventada por los celtas asentados en Europa central y con gran cantidad de bosques y un clima frío y húmedo. Ya que la madera se conserva mejor en climas húmedos, se fueron perfeccionando recipientes para guardar la cerveza.
En un principio, las maderas más empleadas eran las de pino, cerezo, haya, fresno, castaño, acacia y abeto pero con el tiempo se impusieron las de roble. El roble era un tipo de madera abundante en Europa que, además de muy resistente, le aportaba una serie de características gustativas y olfativas favorables al vino.
En el siglo XVI, el comercio marítimo consolida el uso de los recipientes de roble modificando el tamaño de las barricas de los 250 litros utilizados para el transporte terrestre hasta los 500 litros. Todavía hoy se utilizan así para la elaboración de los vinos de Jerez, Madeira y Oporto. Actualmente, el tamaño estándar de las barricas es de 220 litros, aunque algunas son de 225 litros (llamadas «bordelesas» por ser el tamaño usado en Burdeos) y otras llegan a los 300, como las empleadas para conservar los vinos de Borgoña.
Durante su transporte, las barricas estaban mucho tiempo en las bodegas y con altas temperaturas. Esto hacía que se perdiera calidad en ocasiones, al avinagrarse el vino. Además, en otros casos, gracias a las moléculas del interior del barril, surgieron vinos muy buenos.
Por esto, empezaron a plantearse usar las barricas para almacenar, más allá de simplemente transportar. Así, el vino sabía mejor y estaba más suave. Además, contaba con aromas o la canela, procedentes del tostado de la madera.
Con el descubrimiento de las botellas de vino y el avance de la química, todo esto cambia. La barrica era un elemento de crianza. Tras lo cual se embotellaba. Así se conseguía un aroma más agradable y aumentaba su vida, también.
Esto llega a España en el siglo XIX. Sin embargo, no es hasta finales del siglo XX cuando el uso de la barrica no es mayoritario. Y, hoy en día, la barrica ya está en todas las bodegas. Simplemente varía el tiempo que permanece el vino.
