La barrica de roble es un recipiente permeable al oxígeno, característica que define los procesos de envejecimiento que se realizan en ella. Ribereau Gayon en 1931 (Ribereau-Gayon, 1933) estimó la entrada de oxígeno dentro de la barrica mediante la medida de la formación de SO4-2 en barricas llenas de una solución acuosa con 200 mg/L de SO2
2HSO3– + O2 + 2H2O → 2SO4-2 + 2H3O+
Determinó que la cantidad de oxígeno que entra en una barrica cerrada herméticamente varía de 15 a 20 mL/L.año, mientras que en barricas abiertas se estimaron diferentes niveles según la época del año, desde 0,7 mL de oxígeno/L.año en primavera hasta 3,3 mL/L.año en otoño. Posteriormente, Frolov-Bagree (1951) constató la disminución de la entrada de oxígeno con el número de usos de la barrica, algo que se vio corroborado con los resultados obtenidos por Prillinger (1965): un nivel de 40 mL/1.er año, 30 mL/2.º año y posteriormente de 2,7 a 8 mL/L.año. Estos autores indican que la mayor parte del oxígeno disponible en el vino envejecido en barricas, se debe a los procesos de oxigenación previos que haya sufrido en la vinificación (bombeos, trasiegos, rellenos…).
Singleton en 1995 (Singleton, 1995) indicó que el oxígeno entra dentro de la barrica por la madera seca, y no por la húmeda. Este autor describe que, si la madera está húmeda, impregnada de vino, entonces no entra oxígeno hacia el vino
