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Efectos de la crianza del vino en barrica

La barrica tiene un efecto muy importante sobre los taninos y la acidez. A través de los poros de la madera entra al vino una pequeña cantidad de Oxígeno, a lo cual llamamos microoxigenación o microoxidación. Los taninos, ácidos del vino se oxidan y disminuyen en cantidad, dejando un vino más amable y agradable que el que originalmente entró a la barrica; por ello se le llama crianza. Uno cría el vino para que éste sea mejor que cuando era joven.

Debido a la misma porosidad de la barrica, se presenta cierta evaporación de los vinos de la barrica. En tiempos del Oscurantismo, no sabían explicar esta pérdida de líquido de las barricas y culpaban a los ángeles de dicha desaparición, nombrando a esta merma de vino “la cuota de los ángeles”. Esta evaporación ayuda a que haya una mayor concentración de alcoholes pesados (glicerol e isopropanol, principalmente), lo que genera un aumento en el cuerpo o densidad del vino.

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La barrica también aporta aromas al vino, aromas propios de la madera; pues hay otros aromas que el mismo vino desarrolla al estar sujeto a la crianza. Hay sustancias aromáticas que la madera le confiere al vino, dependiendo del tipo de madera y del grado de tueste. A principio del S XXI se abusó de la madera muy tostada y aromática que encubría las notas de la uva y su “terroir”, haciendo vinos homogéneos sin importar su origen. Actualmente buscamos los beneficios de la madera antes mencionados y con un aporte de aromas neutro o mínimo.

Entonces tenemos que la crianza de vino en barrica ayuda a:

Pulir el tanino,

Pulir la acidez,

Aumentar el cuerpo y

A aumentar la complejidad aromática.